Darcy Ribeiro
La universidad según los “agentes de la modernización refleja”
“Para ellos, la universidad es:
a) Un conglomerado de establecimientos docentes que habilitan a una parte de la juventud, reclutada entre las capas más altas, para el ejercicio de las profesiones liberales, con el fin de cumplir actividades de gobierno, de producción y diversas modalidades de servicios indispensables al funcionamiento de la vida social.
b) La institución que consagra y difunde la ideología de la clase dominante, contribuyendo así a la consolidación del orden vigente.
Al lado de estas dos imágenes se encuentran los hitos vividos por algunas universidades que, en circunstancias históricas particulares correspondientes a períodos de intensa transformación social, se transfiguraron intencionalmente para ejercer otros papeles, tales como volverse:
a) Agencias de integración cultural y unificación nacional como lo fue la universidad francesa implantada – según palabras de Napoleón Bonaparte
b) Órganos formuladores de ideologías nacionales en desarrollo, como lo fue la universidad alemana del siglo pasado;
c) Instituciones incorporadoras y difusores del saber científico y tecnológico en la cultura nacional, en un esfuerzo deliberado de superación del atraso, tal como lo fue la universidad japonesa;
d) Instituciones que asumen programas deliberados de formación de nuevos contingentes de científicos, de tecnología, y de profesionales, ideológicamente encaminados hacia la transformación revolucionaria de la sociedad, tal como lo hizo la universidad soviética.” (80-81)
La visión utópica
“Frente a aquellas imágenes míticas o positivistas de la universidad latinoamericana y a estas situaciones coyunturales en que se desarrollaron nuevas formas de vivencia universitaria se hace imprescindible no formular un nuevo ideario, sino prefigurar un modelo teórico de universidad que ofrezca la visión anticipada de lo que sería la universidad necesaria a América Latina.
En sus lineamientos más generales, la universidad necesaria puede ser definida como aquella estructura integrada por órganos de enseñanza, de investigación y de difusión, capacitada para ejercer las siguientes funciones capitales:
1) La función docente de preparación de los recursos humanos en la cantidad y con la calificación necesaria para la vida y el progreso de la sociedad. Esta preparación debe cubrir tanto los aspecto técnico-científicos de las “artes” a que cada egresado deberá dedicarse, como la transmisión a todos los estudiantes de una imagen del mundo y de la sociedad fundada en el saber científico y aun el entrenamiento necesario para capacitar en la adquisición de nuevos conocimientos y para utilizar los recursos de la ciencia y de la técnica más avanzadas. La docencia debe ejercerse como una oferta libre de la cual cada estudiante sacará el provecho de que es capaz, pero debe ser impartida con la preocupación simultánea de descubrir y cultivar talentos y de aprovechar al máximo la capacidad real de cada estudiante.
2) La función creativa de dominar y ampliar el patrimonio humano del saber y de las artes en todas sus formas, sea como condición indispensable al ejercicio de la docencia, sea como objetivo esencial en sí mismo. Mediante el ejercicio de esta función, la universidad incorpora a la sociedad a la que sirve, todo el esfuerzo de interpretación de la experiencia humana y le agrega las expresiones de la creatividad de su pueblo, para capacitarlo a realizar sus potencialidades de progreso y, de ese modo, integrarse a la civilización de su tiempo.
3) La función política de vincularse a la sociedad y a la cultura nacional con el objetivo de convertirse en el núcleo más vivo de percepción de sus calidades, expresión de sus aspiraciones, difusión de sus valores y combate de todas las formas de enajenación cultural y de adoctrinamiento político a que pueda ser sometida. Para ello la universidad necesita contar con órganos permanentes de investigación de la realidad socio-cultural en que vive y con instrumentos de comunicación masiva con la comunidad humana de la que forma parte. Sólo de ese modo podrá actuar como foco de inducción de una autoimagen nacional realista e incitadora y de difusión hacia toda la sociedad de los avances del saber y de las artes. Mientras la enseñanza superior no constituya una etapa necesaria de la formación educacional común de cada miembro de la sociedad, deberá actuar con el mayor rigor y lucidez, en el proceso de sustitución de la cultura vulgar de transmisión oral, inculcada espontáneamente, por la nueva cultura basada en la ciencia, de transmisión escolar y formal. Esta función es perentoria, puesto que cada parcela de la sociedad que no se integre en este nuevo cuerpo de comprensiones culturales estará condenada a la marginalidad y al anacronismo, en un mundo que cambia cada vez más rápidamente.” (82-83)
Estas tareas van a exigir hasta el límite extremo de la conciencia posible de la generación actual de profesores y estudiantes latinoamericanos sobre la nación y la universidad. Exigen, igualmente, la formulación de un proyecto de universidad de utopía que permita juzgar las universidades reales, enjuiciar su lealtad al saber y evaluar su fidelidad hacia sus pueblos y, de ese modo, apreciar cada programa concreto de renovación y cada proyecto de transición con capacidad para ver si ellos contribuyen a la superación del atraso en tiempos previsibles o si se prestan únicamente a movimientos de modernización refleja”. (83-84)
Articulación con otros niveles del sistema educativo
“El problema crucial que se presenta a las universidades latinoamericanas es el de la adopción de una política de democratización de la enseñanza superior, con la aceptación de las consecuencias de la expansión de sus matrículas. Esta se hará inexorablemente, sea por el camino de la modernización refleja, sea como resultado de una reforma autónoma y progresista a causa de la presión de grupos sociales ascendentes que aspiran a ingresar a la universidad. …Frente a esta marea creciente de aspiraciones, la única postura legítima es no sólo abrir la universidad a su nueva clientela sino superar, en la medida de lo posible, carencias de formación básica inherentes a la extracción social de quienes ahora ascienden a la enseñanza superior. Esta actitud sólo es conciliable con la preservación y elevación del nivel de enseñanza si la universidad supera su carácter elitista y sus hábitos de simulación académica. Por ello deberá asumir una actitud realista frente al estudiantado y regirse por criterios explícitos y abiertos a la discusión”. (150)
Principios
1) “Las actividades de cada universitario deben ser enjuiciadas fundamentalmente con respecto a la fidelidad que guardan a los tres principios básicos, que no pueden faltar en ninguna universidad que se precie de tal: a)el respeto a los patrones internacionales de cultivo y de difusión del saber; b) el compromiso activo en la búsqueda de soluciones a los problemas del desarrollo global y autónomo de la sociedad nacional; c) la libertad de manifestación del pensamiento por parte de docentes y estudiantes que, en ninguna circunstancia, podrán ser cuestionados, perjudicados o beneficiados en razón de sus convicciones ideológicas o de la defensa de sus ideas.
2) Las actividades de la universidad serán siempre públicas, no admitiéndose en ninguna circunstancia, formas secretas o reservadas de acción o de investigación. Todos los contratos externos con órganos nacionales e internacionales serán hechos públicos y no se admitirá jamás la obligación de considerar confidenciales, los resultados de las investigaciones científicas realizadas por la universidad, excepto cuando sea explícitamente demostrada su necesidad para el desarrollo nacional autónomo.
3) Las universidades costeadas con recursos estatales son y deben seguir siendo instituciones públicas; su conversión en empresas o fundaciones privadas representaría un retroceso.
4) La solicitud de recursos públicos por las universidades, sea para inversiones, sea para su manutención, debe ser presidida por el más alto sentido de responsabilidad social y por el compromiso de devolver al pueblo en forma de servicios, los fondos que le son destinados de las escasas disponibilidades que tienen las naciones subdesarrolladas.
5) La autonomía universitaria debe ser entendida como el derecho de autogobierno, ejercido democráticamente por cuerpos académicos, sin imposición externa de los poderes gubernamentales, y sin interferencias de ninguna institución extranjera, tanto en la implantación y funcionamiento de sus órganos de deliberación, como en la determinación de su política de enseñanza, de investigación y de extensión y, asimismo, sin restricciones de ninguna especie en la conducción de sus actividades creadoras, docentes y de difusión y aun en la constitución de sus cuerpos docentes y en la fijación de sus criterios de acceso y promoción de estudiantes.
6) La característica distintiva de la universidad latinoamericana es su forma democrática de gobierno instituida a través de la coparticipación de profesores y estudiantes en todos los órganos deliberativos. Esta institución aseguró a las universidades que la adoptaron un alto grado de percepción de sus responsabilidades frente a la sociedad nacional, dio una mayor cohesión interna a sus grupos docentes y es ella que les brinda ahora la posibilidad de promover su renovación estructural.
7) El desafío fundamental con que se enfrenta la universidad latinoamericana es el de superar la espontaneidad vigente, mediante la formulación de un proyecto propio de crecimiento, desdoblado en programas concretos que fijen las metas que han de ser logradas en los años próximos en términos de expansión de matrículas, elevación del nivel de enseñanza, dominio del saber científico y tecnológico contemporáneo, fomentando a la capacidad creadora intelectual y científica y asesoramiento de los esfuerzos nacionales de superación del subdesarrollo”. (169-171)
Relaciones con la sociedad
46) “Las actividades extramuros de la universidad latinoamericana que toman frecuentemente formas caritativas y demagógicas deben ser organizadas como un servicio público que la universidad debe a la sociedad que la mantiene. Este servicio deberá ser impartido por todos los departamentos universitarios y por los demás órganos universitarios y en ellos deberán participar, tanto docentes como estudiantes. 47) Las actividades de extensión en el plano académico pueden lograr un alto grado de eficacia, mediante dos órdenes de servicios: a) impartiendo amplios programas regulares de especialización y de capacitación profesional, que reabran la universidad a sus egresados y les aseguren medios de mantenerse al día con el progreso de su respectivo campo; b) realizando programas especiales en los campos requeridos por el mercado de trabajo y el desarrollo nacional.
48) En el plano de la investigación y experimentación, las actividades de extensión
se ejercen más útilmente a través de la ejecución de programas de investigación aplicada a los principales sectores productivos de la economía nacional; y de la creación de servicios de experimentación educacional destinados a crear modelos de escuelas, a establecer tipos de rutina educativa y a producir los materiales didácticos para los diferentes niveles de enseñanza.
49) En el plano de difusión cultural, las actividades de extensión sólo logran eficacia cuando la universidad cuenta con los instrumentos modernos para la comunicación de masas, tales como la radio, la televisión, el editorial, el periodismo y el cine.
Sólo poseyéndolos la universidad podrá habilitarse a cumplir las tareas de elevación del nivel de conocimiento y de información de la sociedad nacional, de lucha contra la marginalidad cultural de ciertas capas de la población y de combate a las campañas de alienación, colonización cultural y adoctrinamiento político a que está sometida la nación”. (179-80)
1 comentario:
Sigue la visión de una Universidad anclada en la relación académica Profesor-Estudiante.
Todo el artículo tiene que leerse e interpretarse desde la LOE y los procesos de transformación jurídico, político, económico, social, cultural y ético que nos definen como Estado Venezolano y como Pueblo en Revolución.
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